La Consejería de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias ha concedido a La Librea de Tegueste la distinción de Símbolo Institucional de Canarias. Con este reconocimiento el Ejecutivo Regional promueve la difusión de los símbolos de identidad y reconoce la labor del Ayuntamiento de Tegueste para llevar cabo cada tres años este proyecto cultural. La Librea de Tegueste fue declarada por el Gobierno de Canarias Bien de Interés Cultural, mediante Decreto 154/2007.
Tras el acuerdo plenario adoptado por el Ayuntamiento de la Villa de Tegueste de celebrarla cada tres años, correspondía su realización en el presente 2008, dándose la circunstancia de coincidir con el 150 aniversario del fallecimiento del que fuera cura párroco de este pueblo entre 1842 y 1858 Don Antonio Pereira Pacheco, popularmente conocido como el Prebendado Pacheco. Gracias al trabajo desarrollado durante su estancia en este pueblo, hoy podemos conocer muchos aspectos de la historia de Tegueste y, concretamente, de la Librea, parte fundamental de los actos que, en honor a la Virgen de los Remedios, se llevaban a cabo. La noche del 5 de septiembre último, en el entorno de la Plaza de San Marcos se habilitó un enorme escenario que incluía el decorado de un castillo, adosado a la fachada del Ayuntamiento, todo el espacio que va desde el castillo a la plaza, más de 3.000 m2 y toda la calle que circunda la Iglesia, con una longitud de casi 200 metros y seis de ancho, lo que supone un total superior a 4.000 m2 como espacio escénico.
En este macro espacio se representó, sirviéndonos de guía las reflexiones del Prebendado Pacheco, un día de fiesta de mediados del siglo XIX, tal como lo describió en sus escritos y contando con imágenes costumbristas extraídas de aquel tiempo, interviniendo como actores y figurantes cuatrocientos personas, vecinos, casi todos de esta Villa. Además, se contó con una amplia representación ganadera que nos llevó a tiempos muy lejanos, cabras, burros, bueyes, caballos…. y que contribuyeron a ello de manera directa. La procesión de Nuestra Señora de los Remedios fue el engarce entre los diversos pasajes. Previamente conocimos como los vecinos colaboraban en la organización de la fiesta, como se abrían los ventorrillos y las parrandas empezaban a cantar; luego vimos la llegada de la milicia y la de los barcos, símbolos de Tegueste, acompañados de los vecinos de los barrios.

También, después de la procesión y antes de la espectacular batalla entre el castillo y los barcos invasores, este año destacó, por su novedad y especial sentimiento, el acto de homenaje al pueblo canario. Precedió la música de la tierra y siguió la lucha canaria, el acto, de modo resumido fue: la milicia, a paso marcial, trasladó al castillo e izó la bandera de Canarias, mientras se proyectaba una imagen, de más de cien metros cuadrados, del Escudo de nuestra Comunidad y servía de fondo sonoro a tan hermoso acto el Himno de Canarias; fueron momento de plena identificación de los presentes con la cultura y tradiciones de las islas y que el Prebendado adornó recitando este breve pero denso poema:
Canarias, tierra dulce,
de nobles sentimientos,
islas forjadas bajo el sol
y adornadas de matices.
Corazones unidos por el mar
y por la luz intensa de sus azules cielos.
Rebozos de alegría,
“jacios” de paz.
Amores compartidos
por las benditas cadenas de nuestras tradiciones.
Orgullo canario,
Orgullo teguestero.
A modo de resumen señalemos que si bien los antecedentes de este espectáculo se remontan al siglo XVII, lo que vimos la noche del 5 de septiembre en la Plaza de San Marcos fue una adaptación de la fiesta original con textos que, aunque incorporan normas ortográficas y lingüística actuales, respetan costumbres y tradiciones del siglo XIX. Tales textos han sido elaborados por Don José Luis García Francisco y la dirección del espectáculo correspondió a Don Miguel Ángel Hernández González.